Quienes sonorizamos en vivo, tenemos la responsabilidad en nuestras manos del éxito o el fracaso de eventos, institucional, o una transmisión televisiva o radiofónica, el sonido que llega a la audiencia es moderada, interrumpida, bien o mal logrado por el ingeniero.
Tenemos una gran oportunidad de crear y complementar un evento, con la libertad de un músico o un director de orquesta, pero como tales la responsabilidad es mayor y la precisión también.
La variedad de tecnología disponible actualmente nos habré las puertas paras lograr efectos maravillosos, controlar la dinámica, manejar el sonido a nuestro gusto y poder hacer que lo que le llegue a la audiencia o al menos esa es en teoría la idea.
Es la combinación de la ciencia con el arte de escuchar la que hace a un gran ingeniero, ya sea en un evento en vivo o en un estudio. Los retos empiezan desde la acústica del lugar, hasta el cable de los micrófonos que siempre fallan.