El Curso pretende poner en contacto a los alumnos con las posibilidades que ofrecen los museos desde el punto de vista de la educación y la comunicación, rompiendo así la imagen estereotipada que la sociedad tiene del museo como un lugar frío, distante y elitista, para empezar a mirarlo de un modo mucho más cercano y accesible.
Dirigido a
El Curso va dirigido al colectivo de guías de turismo, guías de museos y centros patrimoniales, monitores de centros culturales y recreativos, estudiantes y licenciados en Historia del Arte, Humanidades y Bellas Artes, así como a licenciados y profesionales del mundo artístico o de otros campos que pretendan desarrollar proyectos o especializarse en el mundo de la didáctica patrimonial y museográfica.
D. A. Allen, cuando era Director del Real Museo de Escocia, en una ponencia ante la Real Sociedad de las Artes en Londres, decía así:
“Los museos son educación. Existen para ampliarla.
Sin ella no pueden ser ni financiados, ni mantenidos, ni utilizados”.
Y es que parece evidente que si el Museo está preparado para difundir y exhibir el patrimonio, dicha difusión y exposición han de tener una razón de ser, es decir, los fondos museísticos se exponen para difundir a la sociedad unos contenidos científicos, teóricos o artísticos, que deben ser perfectamente inteligibles, ya que el público ha de comprender lo que se le comunica.
De este modo, la didáctica museística y patrimonial se sitúa como un intermediario entre el público y el conocimiento que se tiene de las obras, por lo que, si las actividades se alejan de esta situación intermedia, el museo pierde su contacto con la función didáctica.
Como recogen las definiciones oficiales, el museo ha de ser una institución abierta, viva y dinámica, un lugar de encuentro en el que cada sector de la sociedad pueda jugar el papel que le corresponda a través de los canales establecidos por el propio museo. En este sentido, el ICOM, en su Conferencia General de 1966, fijó las directrices sobre educación y acción cultural y didáctica en los museos, que han sido desarrolladas hasta la actualidad.
En la misma línea, es de destacar que uno de los principales objetivos de la Ley de Patrimonio Histórico Español es poner dicho patrimonio al servicio de la colectividad de la que constituye su esencia. Por lo tanto, cuanto más se le conozca, más se le valorará y más estima producirá en la sensibilidad del ciudadano.